Del huerto al plato y del plato al huerto: así funciona la iniciativa de economía circular del CEE Cruz de Mayo
El alumnado se implica directamente en la transformación de los residuos orgánicos de su comedor en compost para cultivar nuevos alimentos en el huerto del centro dentro de la Agenda 2030 de la Diputación.
HELLÍN, 13 de junio de 2026.- Existen proyectos que explican por sí solos cómo la sostenibilidad puede formar parte activa de la vida cotidiana. En el Centro de Educación Especial (CEE) Cruz de Mayo de Hellín, los restos orgánicos que cada día se generan en el comedor escolar han dejado de ser un residuo para convertirse en un recurso útil que vuelve a la mesa del propio alumnado.
Esta es la esencia de un proyecto de compostaje comunitario que el centro educativo desarrolla desde hace tres cursos. La iniciativa constituye uno de los ejemplos prácticos de las estrategias ambientales impulsadas en la provincia a través de la Agenda 2030 de la Diputación de Albacete.
Del residuo al recurso de forma directa
El funcionamiento del sistema destaca por su sencillez y sus significativos resultados. Los restos de fruta, verdura y demás residuos orgánicos procedentes del comedor diario se recogen y se someten a un proceso de transformación para obtener compost natural. Este abono sirve posteriormente para nutrir el huerto y las zonas verdes del centro.
En este espacio agrícola, los propios alumnos y alumnas, en permanente colaboración con el equipo docente, trabajan en el cultivo de diferentes hortalizas, frutas y plantas que más tarde regresan a las cocinas para formar parte de los menús escolares. Este círculo de aprovechamiento responsable reduce de forma drástica la generación de basura y optimiza la gestión ambiental de la institución.
El director del CEE Cruz de Mayo, Agustín Navarrón, ha explicado que el centro acumula ya once cursos de participación activa en las convocatorias ligadas a la Agenda 2030 Escolar promovidas por la Diputación provincial. Tras varios años enfocados en actividades básicas de reciclaje, la dirección apostó por el compostaje comunitario como una herramienta pedagógica transversal.
Una comunidad educativa que cultiva sostenibilidad
Con el paso del tiempo, la propuesta ha ido creciendo hasta implicar no solo a las aulas, sino también a las familias y al personal laboral del centro, quienes colaboran aportando residuos orgánicos desde sus hogares. La profesora técnica de Formación Profesional, Plácida Pájares, ha señalado que los productos recolectados en el huerto escolar vuelven al comedor debidamente fiscalizados, ya que el centro mantiene un sistema riguroso de registro y trazabilidad que documenta todos los alimentos producidos para el consumo interno.
Más allá del impacto ecológico, la iniciativa cuenta con un marcado valor educativo y social, puesto que el alumnado experimenta el ciclo completo de la materia orgánica y asimila conceptos prácticos sobre producción sostenible y trabajo colaborativo. Este proyecto se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12 de las Naciones Unidas, dedicado a promover modelos de producción y consumo responsables.
Este es el propósito fundamental de la línea de ayudas que la Diputación de Albacete mantiene a través de la Agenda 2030 Local y Escolar: respaldar económicamente iniciativas surgidas de las necesidades de cada territorio que se traduzcan en mejoras tangibles para la comunidad.





















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